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Hace mucho, mucho tiempo.......

Dios, remitió un decreto y el universo comenzó a existir.
Con imaginación y detalles interminables, llenó la tierra, las aguas, y el cielo, con
criaturas vivas de toda forma y tamaño.

Luego, tomó un puñado de barro, hizo a un hombre a su imagen
y semejanza, y, sopló sobre su nariz, el aliento de la vida.
El hombre era un ser inmortal.
Él Rey, creó el hombre para compartir Su felicidad con él.

Luego hizo a la primera mujer de una costilla que tomó del hombre.
Les llamó Adán y Eva.

En su hogar, que era un jardín, Dios plantó dos árboles.
A uno lo llamó: " El árbol de la vida"
Al otro: "El árbol del conocimiento del bien y del mal"
Dios señalando al segundo árbol, les dijo:
"No coman de ese árbol o si no morirán"

Adán y Eva, paseaban con Dios, y eran muy felices.

Pero..... Escondido entre las sombras, un ángel rebelde, que se
llamaba Lucifer, observó a Adán y Eva y envidió su felicidad.
Bajo el disfraz de un amigo, el rebelde Lucifer, tomando la forma de
una serpiente, entabló una conversación con la mujer.
Y....La curiosidad los ganó, desobedeciendo a Dios.
Al probar el fruto prohibido, se sintieron:
Vulnerables, y atemorizados.
Tomando hojas para cubrirse, corrieron para esconderse de Dios.
La vida nunca más seria la misma.

El hombre con su desobediencia, quedó contaminado por el pecado.
Ahora, conocería.......Enfermedad, sufrimiento, muerte y dolor.
Maldijo Dios a la serpiente, y puso enemistad entre
su simiente, y la simiente de la mujer.

Fueron expulsados del jardín, y de la presencia de Dios.
Adán y Eva, murieron espiritualmente, ese día.

Los tiempos pasaron.
Las generaciones cambiaron.
Pero nuestro Señor y Creador, continuaba amando a la humanidad, y les hablaba
una, y otra, y otra vez, por medio de profetas.

Dios prometió a Su pueblo elegido que a través de ellos, el mundo sería
bendecido con un Hijo a quien se le llamaría:

"Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz"

Sin embargo, la promesa generalmente caía en oídos sordos.
Su pueblo puso a prueba su paciencia hasta que:
Dios dejo de hablarles.

Después de cuatrocientos años, el silencio fue roto por....
El llanto de un bebé.
María, una joven virgen, dio a luz a un niño:

Jesús, nuestro Salvador.



Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios, a una
ciudad de Galilea, llamada Nazaret.
A una virgen desposada con un varón que se llamaba:
José, de la casa de David.
El nombre de la virgen era María.


Y entrando el ángel le dijo:





¡Salve, muy favorecida!
El Señor es contigo.
Bendita tú entre las mujeres.




Más ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba que salutación sería esta.

Entonces el ángel le dijo:
María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.
Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo.
Y llamarás su nombre Jesús.
Este será grande, y será llamado:
Hijo del Altísimo.
Y el Señor Dios le dará el trono de David su padre.
y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

Entonces María dijo al ángel:
¿Como será esto? pues no conozco varón?

Respondiendo el ángel le dijo:
El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra.

Entonces María dijo:
He aquí la sierva del Señor.
Hágase conmigo conforme a tu palabra.

Y el ángel se fue de su presencia.



José su marido........



Como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente.
Pero un ángel del Señor, se le apareció en sueños y le dijo:



José, hijo de David:
No temas recibir a María tú mujer.
Porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.
Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús, porque:
Él salvará a su pueblo de sus pecados.

José hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer.
Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito:
Y le puso por nombre Jesús.


Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto
de parte de Augusto Cesar, que todo el mundo fuese empadronado.

Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, la ciudad de David;
Para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba en cinta.





Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento.

Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo
acostó en un pesebre, porque......
No había lugar para ellos en el mesón.


Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban
las vigilias de la noche sobre su rebaño.

Y he aquí, se le presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de esplendor.
Y tuvieron gran temor.






Pero el ángel les dijo:
No temáis; Porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo:
Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es:

CRISTO EL SEÑOR

Y esto os servirá de señal:
Hallareis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.

Y repentinamente......
Apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios y decían:




¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz!
Buena voluntad para con los hombres.




Los pastores se dijeron unos a otros:
Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que
el Señor nos ha manifestado.

Vinieron, pues apresuradamente, y hallaron a María, José, y al
niño acostado en el pesebre.

Y glorificaron, y alabaron a Dios por todas las cosas que habían
oído y visto, como se les había dicho.

Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían.




Vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo:


¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido?
Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.

Oyendo esto el rey Herodes se turbó.




Y..... Convocando a todos los principales sacerdotes y los escribas del pueblo, les preguntó:
¿Dónde ha de nacer el Cristo?

Ellos le respondieron:




En Belén de Judea.

Porque escrito está por los profetas:
"Y tú Belén, de la tierra de Judá, no eres la más pequeña
entre los príncipes de Judá:
Porque de ti saldrá un guiador, que apacentará a mi pueblo Israel"

Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos
diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella.

Y enviándolos a Belén dijo:
Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño;
Y cuando lo halléis, hacérmelo saber, para que yo también valla y le adore.
Ellos habiendo oído al rey, se fueron.

Y he aquí la estrella que habían visto en el oriente, iba delante de ellos.
La estrella les guió hasta el pesebre.

Y llegando, sobre donde estaba el niño, se detuvo.
Y postrándose le adoraron.
Y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes:
Oro, incienso y mirra.
Los reyes fueron avisados por revelación en sueños de que no volviesen a
Herodes, porque quería matar al niño.

Y regresaron a su tierra por otro camino.




Después de haber cumplido con todo lo prescrito en la ley del Señor
volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.





Y el niño crecía, y se llenaba de sabiduría:
Y la gracia de Dios era sobre Él.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, "Cada uno de nosotros"
Que ha dado a su Hijo Unigénito, para que todo aquél que en
Él cree, no se pierda, y tenga:
La Vida Eterna.

Juan 3: 16


Treinta años después, este Hijo de la Promesa convirtió el agua
en vino en una fiesta de bodas.

Viajó de ciudad en ciudad haciendo el bien y dando esperanzas a los pobres
y más atribulados de entre el pueblo.

En vez de usar Su poder para destruir a Sus enemigos, el Maestro dijo que
no había venido a condenar, sino a ser Siervo de todos.

En un sensacional cambio de circunstancias, que celebraba su libertad nacional, los
líderes religiosos lo acusaron de tratar de derrocar al gobierno.

Y exigieron su muerte.

Sometieron al Hijo de la Promesa, "por el que habían esperado tanto tiempo"
Fue en una ejecución pública.

Jesús, fue crucificado.

Por tres días, los amigos del Maestro estuvieron atemorizados y confusos.
Luego un grupo de mujeres encontró su tumba vacía, y durante los siguientes
cuarenta días, el Señor de la vida, permitió que cientos de Sus seguidores vieran que:
Él había vencido el poder de la muerte, a favor de todos.

¡Su historia debe contarse!

Nos creó para compartir Su gozo.
Nació en el mundo para llevar nuestro dolor.
Dio su vida, para que tuviéramos vida.

La felicidad eterna está esperando por todos aquéllos que reciben en sus corazones al:
Rey de reyes, Siervo de siervos, y Señor de señores.

"Ven, Señor Jesús"

Amén



Currilla Vazquez

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